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La Carpa (en sus inicios; La Carpa Espacio Artístico) comienza de la mano de Jorge Barroso “Bifu” de Varuma teatro, buscando otros nuevos modelos de gestión y de uso, por una necesidad de espacio creativo, ensayos, investigación, además de sede de la compañía y futura Escuela de Circo de Andalucía.
Durante 4 años funcionó como reactivador cultural y social en la ciudad de Sevilla con la unión de varios colectivos e iniciativas artístico/culturales bajo las lonas de un circo. Un espacio de encuentro y nuevas propuestas culturales desde la autogestión que nace desde y para la ciudadanía. Tras muchos impedimentos administrativos el espacio se replegó para repensarse y (re)surgir con más energía y proposiciones ampliadas. Los resultados de esta iniciativa previa nos plantean la necesidad de ir más allá y articular una red de cohesión e innovación social en favor de la cultura, para estimular diferentes potenciales y aprovechar los recursos. Una apuesta armónica que pueda ampliar el horizonte de la creación de públicos, aunando cultura, política, conocimiento, aprendizaje, educación, práctica y tecnología.
Tras la incompetencia y la incongruencia del Ayuntamiento de Sevilla, con el cual teníamos un convenio de cesión de espacio (Un solar destinado a cultura y abandonado por la administración durante 28 años) decidimos romper las relaciones. A partir de este momento, se ponen en contacto con nosotros otros partidos políticos interesados en el proyecto, en su manera de gestión y rehabilitación.
Ahora estamos en negociaciones con otros partidos políticos porque hay una posibilidad de rehabilitar un espacio público que llevaba 23 años abandonado. Pero esto que tiene muy buena pinta, no me dejan decir nada hasta que pasen las elecciones regionales. Pero sí puedo deciros que La Carpa, a la que ahora llamamos “Red Creativa La Carpa”, consta ya de 17 colectivos de los más activistas a nivel cultural en Andalucía.
Lo interesante de esta manera de trabajar es la sinergia que se crea entre los grupos, la posibilidad de armar un proyecto sostenible y coherente a los nuevos tiempos, y por supuesto la repercusión a la hora de posicionarnos frente a las instituciones públicas.
Proponemos un modelo integrador de organización que aporte nuevas fórmulas, nuevos procesos y servicios, para satisfacer desde lo colectivo, unas necesidades sociales que no están adecuadamente cubiertas por el sector público, que a través de la involucración e implicación, genere público activo, usuarios, ciudadanos responsables que gestionen y desarrollen su cultura. Se articularía a través de una Cooperativa de Servicios Públicos, una fórmula pionera de corresponsabilidad institucional-ciudadana, que implica democratización económica, participación y empoderamiento ciudadano.